Con la IA entre ceja y ceja, Trump se prepara para recibir a Xi Jinping

El próximo 24 de septiembre, el presidente de Estados Unidos recibirá a su par chino en Washington
INTERNACIONALES18/09/2026

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A pocos días de un nuevo encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China, el ministro de Asuntos Exteriores del Gigante Asiático, Wang Yi, se comunicó con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para ultimar detalles de cara a la reunión pautada para el 24 de septiembre.

Durante su llamada telefónica, Wang dijo que ambos países "deberían prepararse bien para la próxima fase de interacciones de alto nivel en espíritu de igualdad, respeto y reciprocidad (…) La diplomacia de jefes de Estado sirve como ancla de las relaciones entre China y Estados Unidos".

"Ambas partes deben fortalecer la comunicación, promover la cooperación, gestionar las diferencias y respetar los intereses fundamentales de cada uno", agregó. Según el resumen oficial chino, Wang y Rubio "mantuvieron discusiones profundas centradas en intercambios de alto nivel entre ambos países".

Además, como no podía ser de otra manera, los cancilleres abordaron la guerra en Medio Oriente, ya que el conflicto (y el cierre del estrecho de Ormuz) continúa azotando a la economía mundial (el barril de petróleo está, nuevamente, por encima de los US$100). 

Un dato clave es que China constituye uno de los principales aliados de Irán (el 90% de las exportaciones de petróleo de Teherán van hacia Pekín) y, esta misma semana, Wang recibió al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Por ello, consciente de estos buenos vínculos, desde hace meses, Washington intenta persuadir al Gigante Asiático para que presione a Irán a fin de abrir el estrecho de Ormuz. 

En su reunión con Araghchi, Wang animó a Irán y Estados Unidos a mantener la racionalidad, ejercer moderación, volver al acuerdo de paz provisional que firmaron en junio y "participar en consultas sustantivas", pidiendo la reapertura del estrecho de Ormuz.

La cuestión de la IA

Más allá del conflicto en Medio Oriente, el principal tema que cruza la agenda entre Estados Unidos y China es el desarrollo de la Inteligencia Artificial: Washington y Pekín consideran que los avances en IA son fundamentales para su competitividad económica y militar, pero siguen en desacuerdo sobre el acceso a chips avanzados, las acusaciones de copia tecnológica y la regulación de la industria de la IA.

Por un lado, uno de los principales temores es que los sistemas de IA interfieran con una red de mando nuclear o lancen una operación cibernética militar que podría dejar a cualquiera de los gobiernos con minutos para decidir si otro atacó o no. 

Por eso, los expertos han propuesto líneas rojas en torno a los sistemas nucleares, control humano sobre ciberataques consecuentes y una línea directa para incidentes que involucren IA autónoma.

Las preguntas abiertas incluyen cómo evitar que un accidente sea confundido con un ataque, qué decisiones militares las máquinas nunca deberían tomar y cómo se comunican los rivales armados con armas nucleares cuando la tecnología se comporta de forma inesperada.

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Por otro lado, otra de las grandes disputas entre EE.UU. y China en torno a la IA es cómo Pekín estaría copiando la tecnología estadounidense mediante una técnica conocida como "destilación".

La destilación es el proceso de entrenar modelos de IA más pequeños utilizando la salida de modelos más grandes y caros para reducir los costes de entrenar una nueva herramienta de IA.

El gobierno de EE.UU. ya acusó a seis empresas chinas en septiembre de copiar maliciosamente sus productos de IA mediante destilación, y las autoridades policiales afirmaron en un comunicado que las empresas lo hicieron "probablemente con conocimiento del gobierno chino".

Por último, el acceso chino a tecnologías clave estadounidenses que sustentan el auge de la inteligencia artificial es un punto de fricción entre ambos países.

Desde 2022, Estados Unidos ha impuesto restricciones generales sobre los envíos de chips avanzados y equipos de fabricación de chips a China.

La cuestión de Taiwán 

En paralelo a la carrera por la IA, la cuestión de Taiwán también es igual o más relevante: este territorio, en donde se produce el 90% de los chips más sofisticados del mundo, es considerado una isla rebelde por parte de China. 

En esta línea, los aliados de Estados Unidos en Asia están cada vez más preocupados porque Trump pueda sentirse tentado a suavizar el apoyo de Washington a Taiwán a cambio de una victoria económica con Pekín.

Esta inquietud sobre las posibles concesiones de Trump en relación con Taiwán ha aumentado desde que describió, en mayo, las ventas de armas estadounidenses a la isla como una "ficha de negociación"  (un paquete de armas estadounidense de US$ 14.000 millones lleva meses esperando la aprobación de Trump).

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