Frigoríficos, ¿hasta dónde llegará la crisis?

El eslabón industrial de la carne sufre por el derrumbe de la rentabilidad. Cierres y despidos que amenazan con expandirse al resto de la cadena.
NEGOCIOS30/03/2026

69c5a44758597__1360x740

Los frigoríficos sufren una doble presión que los empuja a la crisis. Por un lado, el incipiente ciclo de retención de vientres dirigido a no faenar hembras jóvenes aptas para la reproducción con el objetivo de recomponer el stock ganadero está contrayendo en el corto plazo la oferta de novillos, lo que encarece el costo de la materia prima. Por el otro, esa alza no puede ser trasladada totalmente al precio debido a la debilidad del consumo. Ese juego de pinzas, que viene derrumbando los márgenes, amenaza con expandir las dificultades de los frigoríficos al resto de la cadena, desde las carnicerías y los matarifes hasta los productores.  

"Si no logran achicar su estructura de costos, los frigoríficos van a sufrir este año", dijo a El Economista Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina y del sitio especializado Ganados & Carnes. "Los frigoríficos no pueden mantener el nivel de actividad que tenían porque no hay materia prima para procesar, lo que lleva a que tengan que tomar medidas económicas y financieras para pasar la crisis: algunos la pasarán y otros, no", agregó. 

El primer obstáculo al que se enfrentan los frigoríficos es la falta de materia prima. A la prolongada sequía de 2023 y a los excesos hídricos en los dos años siguientes que llevó a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres se suma ahora el comienzo de un proceso todavía incipiente de retención de vientres. Con mejores expectativas de precios en el mercado internacional, sumado a las señales del gobierno de Javier Milei en torno a que no volverán las medidas restrictivas aplicadas durante el kirchnerismo, las condiciones están dadas para que los productores incrementen el stock ganadero en busca de recuperar la pérdida de cabezas provocada por la prohibición a las exportaciones dispuesta por el gobierno de Néstor Kirchner en marzo de 2006. El desaliento a la inversión provocada por esa medida provocó la pérdida de 11 millones de cabezas entre 2008 y 2010. Desde aquel golpe, las existencias de carne bovina no lograron recuperarse y se mantienen en torno a las 50 millones de cabezas. 

Esa menor oferta estructural, que se agudiza este año con la retención de vientres, genera dos efectos evidentes. Por un lado, sin materia prima suficiente, se viene contrayendo la faena en los frigoríficos. En el primer bimestre del año se faenaron 1,94 millones de bovinos, una caída del 11,1% con respecto al mismo período de 2025, según datos del consorcio ABC. Con eso, la producción de febrero registró uno de los niveles más bajos de los últimos 47 años para ese mes. 

El otro efecto es que, con menos oferta, los frigoríficos compiten para obtener una materia prima que escasea, lo que impulsa los precios. "Tenemos uno de los precios de los novillos más caros del mundo y ese aumento de la hacienda no se pudo trasladar ni dentro ni fuera de Argentina, sumado a que la supuesta baja de la presión impositiva a las empresas prometida por el gobierno no se cumplió en realidad", dijo a El Economista Fernando Pilotti, presidente de Frigorífico Pilotti, una empresa familiar de la pequeña localidad de La Adela, en La Pampa, que opera desde hace 45 años. "La rentabilidad se destruyó", agregó.

El techo al traslado del aumento de costos responde a la extrema debilidad del mercado interno en un contexto de ingresos reales muy deteriorados: en febrero pasado el consumo cayó al nivel más bajo de los últimos casi veinte años. Según el último Informe Económico Mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), durante los últimos 12 meses (febrero 2025-febrero 2026), el consumo per cápita de carne vacuna fue equivalente a 47,3 kilos por año, una caída interanual de 2,5% y muy lejos de los 69,4 kilos registrados en 2008. 

614e57b326098__780x780

Exportaciones, ¿la salida?

Ante la crisis del mercado interno, la jugada de muchos frigoríficos apunta a sacar provecho de las oportunidades que ofrece el mercado internacional. En el último año, la menor oferta proveniente tanto de Estados Unidos y la Unión Europea, por un lado, y la incorporación al mercado de consumidores en Asia, Medio Oriente y norte de África, por el otro, impulsaron el precio de la carne vacuna. En febrero pasado, el precio en el mercado internacional registró un salto interanual del 13%. 

Sin embargo, Argentina no logra subirse a esa ola. Según ABC, el volumen exportado de carne bovina refrigerada y congelada cayó 7,3% el año pasado. "Con la producción que tenemos, la proyección para este año es que, a lo sumo, igualemos las exportaciones del 2025", dijo Costamagna. 

Además de la caída de la producción, los incentivos para exportar son bajos. Frigorífico Pilotti, por caso, abrió la puerta de los mercados externos hace diez años ante la percepción de que el mercado interno iba a demorar en recuperarse. Hoy exporta cerca del 30% de su producción a mercados como la Unión Europea, Brasil y Hong Kong, entre otros. "Si bien el precio de exportación no es mucho más tentador que el del mercado local, afuera por lo menos se vende, el consumo está", dijo Pilotti. "Sin embargo, dado que tenemos el mismo stock de cabezas que en 1974 pero con casi el doble de habitantes, tenemos uno de los novillos más caros del mundo, lo que, con un dólar que no es el más competitivo y una carga impositiva inviable, hace que los márgenes también sean muy bajos en la exportación", agregó. 

A esos desequilibrios se agregan decisiones ajenas a Argentina. Luego de años de importaciones record, China fijó cuotas para este año. En el caso de Argentina, estableció un cupo de 511.000 toneladas. Si bien ese nivel es similar a los actuales montos de exportación, la decisión impone un techo bajo al crecimiento potencial de las ventas hacia el mercado adonde se destina casi el 70% de las ventas externas. 

En principio, parte de esas restricciones podrían compensarse con mayores envíos al mercado estadounidense. En el marco del acuerdo comercial alcanzado con el gobierno de Donald Trump, Argentina ampliará su cupo de exportación de carne vacuna con arancel preferencial de 20.000 toneladas a 100.000 toneladas anuales. "Las toneladas de carne que nos dieron son recortes para hacer hamburguesas, no es ni nalga, ni bola de loma ni cuadrada", dijo Costamagna. "Con eso, puede haber un traslado de lo que iba a China hacia Estados Unidos por mejores precios en este mercado". 

Cierres y despidos

Con márgenes muy ajustados, los frigoríficos iniciaron el ajuste con la reducción de la faena. Sin embargo, esos recortes parecen no ser suficientes. Uno de los jugadores más tradicionales del sector, Frigorífico Pico, productor de las hamburguesas Paty, comenzó a ejecutar en febrero despidos masivos luego de la suspensión de 450 trabajadores. En tanto, Villa Olga, en Bahía Blanca, suspendió a 300 empleados tras un cierre parcial de la producción a comienzos de año, mientras el frigorífico Ganadera San Roque, ubicado en la localidad bonaerense de Morón, cerró en marzo y dejó en la calle a más de 100 trabajadores.  

La saga continuó con ArreBeef, un frigorífico exportador ubicado en Ramallo, que redujo casi el 40% su nivel de producción y suspendió en marzo a unos 400 trabajadores. El ajuste podría profundizarse tras la suspensión de las exportaciones de ArreBeef al mercado de China luego de que en un contenedor de esa empresa las autoridades sanitarias chinas detectaran cloranfenicol, un antibiótico de amplio espectro para diversas infecciones. 

En esas condiciones tanto del mercado interno como de los internacionales, aunque el largo brazo de la crisis alcanza a todos los frigoríficos, el tamaño del impacto promete ser diferente según la escala. "A diferencia de lo que pasa en buena parte de los países, Argentina tiene una industria frigorífica desconcentrada: están los que faenan 20.000 cabezas por mes y los que faenan solo 2.000", dijo Costamagna. "El tamaño de la chequera puede hacer que a la hora de discutir quién se lleva la mercadería, los frigoríficos más poderosos pueden ofertar un poco más de precio y quitarle mercadería que antes iba a frigoríficos chicos".

En todo caso, si bien la crisis del sector por ahora está concentrada en los frigoríficos, el riesgo es que se extienda en los próximos meses al resto de la cadena. "No solo sufre el eslabón industrial, sino también el comercial: muchas carnicerías van a cerrar porque no podrán pagar la energía y a los empleados ante la falta de un mínimo volumen de ventas", señaló Costamagna. "En tanto, el productor podrá beneficiarse en el corto plazo de mejores precios, pero tendrá que ver bien a quién le va a vender: los frigoríficos van a trasladar sus problemas al productor primario y seguramente algunos van a quedar sin cobrar". 

Te puede interesar
Lo más visto