La cara oscura de la IA: CapEx récord, circularidad financiera y miedo a una nueva burbuja .com

Wall Street vive picos de euforia y sustos con la inteligencia artificial. Delphos alerta sobre burbuja, concentración extrema y lecciones de la burbuja .com.
FINANZAS17/11/2025
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La inteligencia artificial (IA) es el nuevo tótem de los mercados globales. Las grandes tecnológicas prometen una "singularidad" que cambiará todo: la forma de trabajar, consumir, invertir y hasta gobernar.

Pero mientras los CEOs venden futuro y los inversores se ilusionan con retornos infinitos, los números empiezan a mostrar otra cara: costos gigantescos, circularidad financiera y riesgo de burbuja.

Un informe reciente de Delphos, al que accedió El Economista, resume el clima en una frase: picos y valles de "ilusión y desencanto". La película suena conocida para cualquiera que recuerde el final de los '90.

Un sector caro, una carrera "el ganador se queda con todo"
El punto de partida de Delphos es incómodo: el sector tecnológico, como bloque, luce caro. No sólo por múltiplos, sino por la lógica de competencia que lo domina hoy.

Detrás del relato inspirador de la innovación, lo que se está jugando es una carrera brutal por la IA generativa y la infraestructura que la soporta:

Data centers gigantes.
Chips de altísima potencia.
Nubes cada vez más concentradas.
Modelos de lenguaje que consumen energía y capital a niveles inéditos.
La tesis de muchos ejecutivos es clara: "O gasto hoy lo que sea necesario o me quedo afuera para siempre".

Es el paradigma "winner-takes-all": el primero que llegue, se queda con todo. Puede pasar. La innovación, como recuerda Delphos, es impredecible. Pero hay un detalle nada menor: en ese tipo de competencia, el sistema no deja beneficios económicos sostenibles para todos.

En otras palabras: el show puede ser espectacular, pero no necesariamente rentable para todo el sector.

CapEx, deuda y circularidad: la cara B del boom
Detrás de cada anuncio rutilante de IA hay algo mucho menos glamoroso: CapEx y financiamiento.

Según el informe, los grandes jugadores de la IA —AMZN, GOOGL, META, MSFT, ORCL— están protagonizando un ciclo de gastos de capital ("CapEx") históricamente altos, financiado en buena medida con deuda y con una dosis de "circularidad" que incomoda:

Las mismas empresas que venden servicios de nube y chips son, muchas veces, las que financian a sus propios clientes para que construyan proyectos de IA.

También son bastantes comunes los comentarios mediáticos y en diversas publicaciones de cierta circularidad en los negocios entre las empresas.

Hay operaciones por decenas de millones de dólares, donde el proveedor de infraestructura de IA presta a los que, a su vez, le comprarán capacidad de cómputo.

El término que usa Delphos es claro: "circularidad financiera". No es nuevo en los mercados, pero en un contexto de hype tecnológico enciende luces amarillas.

Al mismo tiempo, se observa:

Ampliación de spreads de deuda de grado de inversión (IG) en tecnológicas, con los hiper-escaladores y ORCL en el centro de la escena.
Aun así, los spreads siguen por debajo de los del conjunto de ONs IG en general.
Y, por ahora, los flujos de fondos operativos lucen suficientes en las grandes compañías, muy rentables en términos operativos.
Traducción: hay ruido, pero todavía no es una señal terminal. El mercado empieza a gruñirle a los excesos, pero no está cortando la luz.

Primeras víctimas del desencanto: caídas fuertes, pero selectivas
La narrativa de "desencanto con la IA" ya se coló en tapas de medios y reportes de analistas. No es sólo teoría: hay precios que lo reflejan.

Delphos repasa algunas caídas recientes:

META llegó a caer 23% desde su máximo.
IONQ, ligada a computación cuántica, −43% en apenas tres ruedas.
CRWV (también del universo "futurista"), −58% (−45% en las últimas 12 ruedas).
OKLO, vinculada a energía nuclear avanzada, −44%.
ORCL, uno de los jugadores grandes del lado de software y cloud, −32%.
No es un derrumbe parejo. Otras temáticas "de moda", como robótica o empresas asociadas al "renacimiento industrial estadounidense", tuvieron correcciones más suaves.

Pero el mensaje de fondo es otro: cuando los ajustes empiezan en la periferia "más caliente", el riesgo es que terminen contagiando al centro.

Todos del mismo lado: concentración extrema y portafolios frágiles

Delphos subraya otro fenómeno peligroso, muy vigente entre inversores globales y también entre los argentinos que usan CEDEARs para dolarizarse: la concentración.

En los últimos meses, los flujos se posicionaron cada vez más en:

Acciones de mayor beta (las más volátiles).
Papeles de mayor momentum (las que más vienen subiendo).
Empresas de mayor capitalización (las mega tech).
Y un set de compañías "tech" más chicas, sin mega market cap pero igual de "story-driven".
El problema es evidente: cuando "todos están del mismo lado del trade", cualquier corrección algo más extendida puede transformarse en un ajuste mayor de mercado.


Y el sentimiento ya se está deteriorando. Según la encuesta de AAII que cita Delphos, las perspectivas "bearish" llegaron al 49,1% de los participantes. Casi la mitad cree que el mercado va a caer.

El dato incómodo: los índices casi en máximos
Aquí aparece la paradoja que el informe marca con énfasis: las preocupaciones suben, pero los grandes índices casi no se movieron.

El S&P 500 cotiza apenas a 2,3% de su máximo histórico (0,6% antes de publicarse la encuesta de AAII).

El Nasdaq 100, a 4,3%.

El Russell 2000, a 5,3%, con una tendencia algo más debilitada, pero sin ruptura clara.

Es decir:


No hay todavía una rompiente bajista.
La caída generalizada del jueves fue profunda en EE.UU. ajustada por volatilidad, pero no suficiente para hablar de cambio de tendencia.
Además, el movimiento tuvo una rareza para momentos de pánico: el dólar (DXY) cayó y las tasas subieron.
Delphos lo sintetiza con la metáfora del vaso:

Vaso medio vacío: hay espacio para que todo se ponga mucho más feo y "están todos del mismo lado".
Vaso medio lleno: el mercado estaría haciendo un rebalanceo circunscripto, con efectos acotados, y un sentimiento que puede darse vuelta "en un santiamén".
El lunes, sugiere el reporte, será clave: si la caída no se profundiza, es razonable esperar una continuación de las tendencias alcistas recientes, al menos hasta que lleguen nuevos datos duros de la economía estadounidense.


Déjà vu: ecos de la burbuja .com
La comparación no es gratuita. Delphos ve similitudes con la parte final de la burbuja de las telcos y las DotCom:

Exuberancia cada vez más visible.
Señales de advertencia cada vez más claras.
Correcciones que, durante un tiempo, terminaban siendo oportunidades de compra en el corto plazo.
Hasta que dejaron de serlo.


La frase clave del informe, que también aplica al inversor argentino, es casi una máxima de gestión de riesgos: "Los riesgos deben ser manejados mientras se puede, no cuando se necesita".

Nadie sabe en qué instancia del ciclo estamos. Pero actuar como si no hubiera riesgo, en un contexto de valuaciones exigentes, CapEx record y circularidad financiera, es jugar con fuego.

Y el inversor argentino, ¿qué hace con sus CEDEARs de IA?
 

Para el ahorrista local, la historia no es teórica. Buena parte del boom de los últimos años estuvo impulsado por CEDEARs de big tech (Apple, Microsoft, Alphabet, Meta, Amazon); o nuevos nombres asociados a IA, chips, data centers, etc. La idea de que "comprar tecnología americana", o de punta, es casi sinónimo de "estar tranquilo y dolarizado".

El informe de Delphos no dice "vendan todo" ni anticipa un colapso inminente. Pero deja, al menos, tres mensajes prácticos:

Cuidado con la concentración extrema
Tener 60%, 70% o más del portafolio en un puñado de tecnológicas, por más héroes de la IA que sean, no es una estrategia prudente. Menos para un inversor argentino que ya vive en un país volátil.
El hype no reemplaza al flujo de caja
Mientras los flujos de fondos libres sigan siendo sólidos, el mercado les dará aire a las big tech. Pero si el CapEx en IA no se traduce en ingresos y márgenes sostenibles, el desencanto puede acelerarse.
Diversificar también es diversificar historias
No se trata sólo de agregar más tickers, sino de incorporar sectores y regiones que no estén atados al mismo cuento de IA y data centers: energía, consumo, salud, industria "real", emergentes, etc.
Entre la promesa de la singularidad y la memoria de las burbujas
La IA puede ser, efectivamente, la tecnología más transformadora de nuestra era. Puede redefinir productividad, ganancias corporativas y hasta la forma en que se organiza el poder económico global.


Pero eso no garantiza que todos los que hoy gastan miles de millones en CapEx, financian a sus propios clientes y se financian barato en los mercados terminen siendo ganadores.

El informe de Delphos propone mirar el boom de IA con dos lentes a la vez:


El de la oportunidad histórica para la economía y los negocios.
Y el de la memoria histórica de los mercados, que saben cómo termina cuando la ilusión corre más rápido que los flujos y la disciplina financiera.
Entre ilusión y desencanto, el desafío para el inversor —argentino o global— es simple de decir y difícil de ejecutar: participar del futuro sin olvidar las reglas básicas de gestión del riesgo. 

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