
Hay valores que son oportunidad de compra, pero los inversores siguen saliendo

Afectada por factores externos e internos, la plaza financiera argentina volvió a sufrir hoy otro fuerte sacudón, con leves subas en casi todos los dólares, mínima compra y aumento de reservas, pero con más debilidad de los bonos, el mayor riesgo país en 3 meses y una renovada baja en la Bolsa local, con caídas de hasta el 4% para las ADR argentinas en NY.
Esta complicada foto de hoy del mercado argentino es creada más por desequilibrios internos, como el estancamiento de la economía real, más cierres de empresas y más despidos. Sigue mostrándose una evolución muy heterogénea en distintos sectores, al punto de que el INDEC difundió que los precios mayoristas subieron apenas 0,8% en julio (31,1% anual), pero el costo de la construcción se elevó 2,1% el mes pasado (32,1% anual).
Pero en realidad el componente de este mal día del mercado local también tuvo viento en contra desde el exterior. El punto más conflictivo sigue estando en el estrecho de Ormuz, con más escaramuzas entre Irán, EE.UU. y ahora también en Omán, ya que se quiere plegar al cobro de peajes para dejar pasar barcos. Eso impulsó otro 0,6% el precio del petróleo, llevando a la variante Brent a US$ 91 por barril, generando más tensión en Europa, por la presión inflacionaria, también con tendencia a estancamiento de la economía.
En línea con esto, también se va sumando un elemento que puede ser un grano en la nariz para la Argentina, ya que a apenas 47 días de la elección presidencial que se celebrará en Brasil el próximo 4 de octubre, están perdiendo intención de voto tanto Lula, como Flávio Bolsonaro (que se le acerca) a manos de un Milei brasileño (el empresario, influencer y ex-coach motivacional de 37 años Pablo Marcal), que comienza a mostrar un nivel de apoyo que nadie esperaba.
Y, por supuesto, con la mala situación local, más la suba del petróleo, que provocó una marea roja en todas las Bolsas mundiales, más la incertidumbre por lo que pueda pasar con el poder político en Brasil, caen en una Argentina que ya de por sí tiene un mercado denominado con "alto beta", es decir sobre reacción histérica, tanto a la suba o a la baja. Cuando todo sube, Argentina sube más. Y cuando todo baja, el perjuicio para el mercado local es mayor.
Todo esto viene, además, con el Gobierno empezando a realizar movimientos completamente a contramano de lo que venía haciendo, lo cual refleja la preocupación en el oficialismo, que empieza a tomar medidas de emergencia. Entre lo que se está autorizando, para ver si se puede reanimar a la economía local, son los préstamos en dólares a empresas no exportadoras (por hasta el 15% que cada banco tiene en depósitos de inversores privados). Y el paso siguiente es abrir la canilla del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del ANSES, para colocar pesos en el sistema financiero, a través de licitaciones, en plazos fijos de largo plazo, con la idea de que eso empezará a bajarle la fiebre al crédito, y a los niveles de mora.
Inesperadamente, mientras el expresidente Eduardo Duhalde dijo que no ve bien al peronismo, porque no hay ninguna figura que tenga fuerza como para ganar la presidencia, el gobernador Axel Kicillof sorprendió hoy. La sorpresa que generó el mandatario bonaerense no fue su indefinición con Máximo Kirchner o con Sergio Massa, ni con el peronismo federal, sino por realizar una movida que le copia a Luis Caputo. La provincia de Buenos Aires sale a tomar pesos, incluso ajustador por tasa TAMAR (el indicador nacional), pero con un detalle: todos los títulos amortizarán íntegramente al final, es decir: deberán ser pagados por el gobernador que lo suceda. Es algo bastante parecido a lo que hace el riojano Ricardo Quintela, que está pagando salarios públicos con Chachos, una cuasimoneda que deberá ser afrontada por el gobernador que llegue después de Quintela.
Y, por si todo eso no fuera suficiente, el ministro de Economía sigue barriendo la cancha, pero ya no lo puede hacer con tasas más bajas y con plazos más largos: se tiene que limitar a postergar vencimientos de hoy a plazos muy cortos. Por eso hoy, con 255 ofertas, Economía canjeó US$ 1354 M de la letra atada al dólar D31G6 (que vence a fin de este mes) por dos letras: tomó US$ 1.213 M en la letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de septiembre de 2026 (D30S6 - reapertura) y US$ 141 M en la letra del tesoro nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón con vencimiento 30 de octubre de 2026 (D30O6 - reapertura).
En línea con los terremotos y temblores que se van repitiendo por el mundo, y las olas de calor o de frío polar que también abundan por diferentes puntos del planeta, toda la situación financiera global está alterando incluso a la tasa de los bonos de la Reserva Federal, que por el tamaño de dinero que mueven se convierten en el faro de todos los números de casi todos los mercados.
Hoy, mientras todos miran al jefe de la Fed Kevin Warsh, que iniciará el jueves de la próxima semana la reunión de dos días de banqueros mundiales en Jackson Hole (Wyoming), y nadie llega a adivinar si subirá o bajará la tasa de interés base del organismo. Lo que se ve, con claridad, es que el banco central norteamericano está vendiendo y a la vez comprando bonos de la Fed, tratando de bajar costos de una deuda norteamericana y un déficit fiscal de Trump que ya preocupa.
Con ese escenario, hoy se movieron mucho las tasas largas de EE.UU., al punto que el riesgo país de casi todos los países tuvieron un temblor. Al cierre del día, sin embargo, los tipos largos parecieron tocar algo el freno, pero en máximos de tres años: se pagó 4% anual a 1 año de plazo, 4,4% anual a 5 años, 4,7% anual a 10 años y 5,3% anual a 30 años. Y con eso, en medio de un gran desconcierto mundial, en el exterior el dólar saltó 1,3% en Chile, 0,5% en Brasil, 0,2% en México y Suiza y 0,1% contra la libra y el yen, no cambió contra el euro y bajó 0,1% en China.
En la Argentina, mientras tanto, el ministro Luis Caputo dio muestras de que los números fiscales siguen bien, y junto al titular del BCRA Santiago Bausili manejan el mercado cambiario local con mano férrea: hubo suba para todos los dólares, con mayor alza para el dólar blue y menor para los oficiales y los financieros, pero con el mayorista siempre debajo de la estaca de $ 1500.
Así, con el dólar oficial a $ 1515,02, el BCRA compró US$ 10 M en el mercado local (la segunda menor compra diaria desde que Reconquista 266 empezó a comprar dólares en enero), pero al final del día la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 96 M. Con eso, el dólar oficial subió $ 2,43 hasta $ 1515,02, el dólar blue subió $ 10 hasta $ 1555, el dólar senebi subió $ 3,04 hasta $ 1522,70, el dólar mep subió $ 3,04 hasta $ 1520,31 y el contado con liqui subió $ 4,37 hasta $ 1578,60. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 3% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 6%.
Pero la inquietud de los inversores permanece. Muchos ahorristas compran dólares y se los llevan al colchón, otros a cajas de seguridad y también hay quienes giran billetes verdes al exterior. Por eso, mientras Caputo intenta abaratar el costo del crédito, se produjo hoy una nueva suba en la tasa de los plazos fijos: por plata chica el premio subió de 19,4 a 19,5% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande la renta se elevó de 27 a 27,5% anual, el nivel más alto en 140 días.
Para ver si se tranquilizan las aguas, a contramano de rojos fiscales crecientes en casi todo el planeta, Caputo anunció hoy que el Gobierno logró un superávit financiero de $ 244.897 M en julio. Y, para preparar el terreno por lo que viene, Economía realizó una reunión especial con los gobernadores del Norte Grande, negociando para conseguir apoyo en la ley de zonas frías, ya que un recorte en ese renglón serviría para mantener el superávit primario.
En medio de todos esos movimientos, con los canjes y las licitaciones de deuda roleando vencimientos con plazos cada vez más cortos y con tasas cada vez más caras, hoy los títulos públicos argentinos operaron con muy poco volumen. Pero, igualmente, los bonos argentinos bajaron otro 0,2% promedio, por lo que el riesgo país saltó 21 unidades, hasta 510 puntos básicos, el mayor nivel en 90 días, cuando hace apenas 5 semana estaba en 402 unidades, con perspectivas de ir a 350.
En papeles privados, mientras tanto, la presión del petróleo, la incertidumbre entre Irán y EE.UU., más los malos números de la deuda y las cuentas públicas norteamericanas, le agregan viento en contra a la Bolsa de Nueva York. Increíblemente, a pesar de que el nuevo anzuelo de la IA, Anthropic, obtuvo ingresos trimestrales 14 veces mayores que los de hace un año, hubo rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow bajó 0,2%, el S&P perdió 0,7% y el Nasdaq cayó 1,3%. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 0,3% y la Bolsa de México cedió 0,5%.
Y, en segundo puesto detrás de la fuerte caída del 2,5% de hoy en la Bolsa de Tokio, el mercado bursátil local tuvo otro día con caras muy serias. Con $ 85.033 M operados en acciones y $ 258.805 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,9%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una baja en bloque del 2 al 4% para Macro, YPF, Bioceres, BBVA, Supervielle, Galicia, Edenor, IRSA, Telecom y Cresud.
Por supuesto, todo esto está de alguna manera comandado por lo que ocurre por los commodities. Y ahí hubo varios movimientos importantes. El petróleo subió otro 0,6%. Los metales preciosos estuvieron en baja (por las tasas tan firmes en EE.UU.). Los metales básicos estuvieron débiles (por la desaceleración económica global). En Chicago todos los granos bajaron, sobre todo el trigo. En Rosario, notablemente, los productores se guardan lo cosechado como si fuera su caja de ahorros y los precios de Santa Fe son los más altos en tres años y medio. Y lo que causó alivio en los criptoadictos fue que el bitcoin subió 0,6%, con más debilidad para el resto de las criptomonedas.
Al final del día, abatido, un operador se reunía con otros en el "after market" para tomar el café de la tarde y cambiar figuritas. Y la conclusión del día fue inequívoca: todos pensaban lo mismo. "Estamos otra vez con los precios de la guerra que favorecen a la Argentina. Hay acciones que ya cayeron 25%; tienen precios de liquidación. Hay bonos que retrocedieron mucho, con tasas a vencimiento otra vez cercanas al 11% anual. Estas cotizaciones ya son, decididamente oportunidad de compra, pero los inversores siguen saliendo".


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