Miguel Kiguel: "No hay crisis pero gran parte de la economía sigue sufriendo"

"Cuando las economías necesitan un 'ayudín', en el mundo se usan las políticas de estímulo, algo que no entra en el diccionario libertario", remarca Econviews.
POLITICA10/08/2026

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"Es un secreto a voces que gran parte de la economía no arranca". Así comienza el último weekly de Econviews, la consultora que dirige Miguel Kiguel, donde pone el dedo en la llaga sobre el estancamiento económico argentino. El diagnóstico central es contundente: la recuperación no logra consolidarse y buena parte de la actividad sigue sin despegar, mientras el consumo masivo retrocede y sectores clave como construcción, industria y comercio permanecen rezagados. Los únicos rubros que crecen —minería, agro y energía— representan apenas el 13% del PBI, una porción insuficiente para traccionar al conjunto. "No hablamos de una crisis, como sí las hubo otras veces, pero una gran parte de la economía sigue sufriendo", advierte Kiguel.

A eso se suma un dato que genera nerviosismo: el segundo trimestre se encaminaría a cerrar con una caída del PBI, y los primeros números de julio tampoco resultan alentadores. El factor electoral empieza a pesar. Según Econviews, los sondeos de Di Tella y AtlasIntel-Bloomberg —dos de los más consultados por el mercado— muestran que la imagen del Gobierno cayó a mínimos de la gestión tras varios meses de deterioro. "Lo preocupante es que no se percibe que la situación económica se vaya a revertir en el corto plazo, principalmente porque no se vislumbran mejoras inmediatas en el empleo ni en los salarios reales, mientras que los datos de inversión muestran caídas en los últimos cuatro trimestres", apunta.

"Cuando las economías necesitan un 'ayudín', en el mundo se usan las políticas de estímulo, algo que no entra en el diccionario libertario", remarca Econviews. "La opción de una política fiscal expansiva (por ejemplo, aumentando la obra pública o las jubilaciones) choca con el objetivo de déficit cero, con lo que esa opción queda ¡AFUERA!", sostiene.

Otra opción, dice, sería pensar en una política monetaria algo más expansiva, por ejemplo, bajando la tasa de interés para estimular el crédito. "Pero esta alternativa tiene tres problemas. Primero, para que funcione tendríamos que ver una baja en muchas de las tasas activas que se mantienen elevadas. Segundo, debido a la mora que se mantiene muy alta, los bancos siguen restringiendo los nuevos préstamos por temor a que los deudores no cumplan con los pagos. Tercero, y más importante, que una baja en las tasas estimule la dolarización de carteras y lleve a un aumento en el tipo de cambio y la inflación", plantea Kiguel.

La tercera opción sería aceptar un tipo de cambio algo más alto para ayudar a la industria local, la construcción y el turismo, algo que el gobierno descarta de plano. "¿Qué queda?", se plantea Kiguel. Una alternativa que casi no aparece en la discusión es el uso del FGS para financiar obra pública o darle mayor volumen al crédito hipotecario. "Esta opción no tiene costo fiscal ni implica emisión monetaria, pero el gobierno por alguna razón difícil de entender no avanza en destrabarla", remarca.

Por el lado de la inflación, las noticias tampoco son demasiado alentadoras. Si bien ya está lejos del 3,4% mensual de marzo, salió la inflación de la Ciudad de Buenos Aires que llegó a 2,9% en julio, lo que indicaría que a nivel nacional estaría en torno al 2,2%.

"Esto nos lleva a preguntarnos qué hará el gobierno si la inflación efectivamente se mantiene en el rango del 2% mensual, un escenario que vemos muy probable. Por un lado, puede tomar una actitud pasiva y esperar a que baje lentamente, sin implementar políticas monetarias y fiscales más contractivas. Esto no ayudaría con la inflación, pero al menos no frenaría la actividad económica", afirma.

La otra opción es bajar más el gasto público o subir la tasa de interés, lo que puede entorpecer la recuperación de la actividad y generar más nerviosismo electoral. "Está claro que el Gobierno no quiere tocar ninguna de las vacas sagradas, pero la política económica es el arte de administrar la manta corta", recuerda Kiguel.

La consultora advierte que para bajar la inflación hacen falta políticas contractivas que van en contra de la reactivación. "Políticas de estímulo pueden ayudar, pero seguramente van a implicar una tasa de inflación más alta. Habrá que preguntarles a las fuerzas del cielo cuál es la opción más atractiva", concluye.

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