¿Nace el club del "dólar Ravier"? Más economistas creen que la economía necesita un tipo de cambio más alto

Economistas afines al rumbo económico de Javier Milei comenzaron a plantear una idea que hasta hace pocos meses parecía tabú: una depreciación gradual del peso para recuperar competitividad.
 
ECONOMIA03/08/2026

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Cada vez más economistas cercanos al oficialismo —o, al menos, identificados con una visión promercado y favorables al programa económico— empezaron a plantear que el tipo de cambio real podría haber quedado demasiado apreciado y que llegó el momento de permitir una suba gradual del dólar.

No hablan de una devaluación abrupta ni de abandonar el esquema actual. Tampoco cuestionan el orden fiscal ni la política monetaria del Gobierno. La discusión es otra: si la inflación ya cayó, el Banco Central mantiene una política contractiva y la economía sigue media anémica, ¿es posible dejar que el dólar suba un poco para reactivar sin que eso vuelva a disparar los precios?

Del "dólar Ravier" al debate sobre el tipo de cambio real

El debate tomó un tono particular después de que el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, señalara que, dentro del esquema de bandas cambiarias, el dólar podría alcanzar niveles cercanos a los $1.800 sin que eso implicara una alteración del programa económico.

A partir de esa declaración, analistas y usuarios de redes sociales comenzaron a hablar, con cierta ironía, del "dólar Ravier" para describir un tipo de cambio más alto que el actual —en la zona de $1.800 versus los $1.500 actuales—, pero todavía compatible con el esquema oficial.

Más allá del apodo, el concepto empezó a sintetizar una discusión de fondo: si el peso quedó demasiado apreciado y si conviene permitir una corrección gradual del tipo de cambio para recuperar competitividad sin resignar la desinflación.

Di Stefano: la rentabilidad exportadora se está deteriorando

Uno de los primeros en advertirlo fue Salvador Di Stefano.

Su diagnóstico parte de un dato sencillo. Mientras el dólar aumentó apenas 8,2% en los últimos doce meses y alrededor de 2% en lo que va del año, la inflación acumuló aproximadamente 33% interanual y cerca de 19% en 2026.

La consecuencia, según el analista, es clara: los costos de los exportadores crecen mucho más rápido que sus ingresos medidos en pesos, reduciendo su rentabilidad.

No propone explícitamente una devaluación, pero sí advierte que el actual nivel del tipo de cambio comienza a generar problemas de competitividad.

Lucas Llach: "No hay que devaluar. Hay que flotar"

Quizás la posición más influyente dentro de este grupo sea la de Lucas Llach.

El ex vicepresidente del Banco Central cuestionó lo que llamó la "voluntad apreciadora" y aclaró que su propuesta no consiste en una devaluación discreta.

"No hay que devaluar. Hay que flotar", escribió en X.

Su planteo consiste en permitir que el tipo de cambio encuentre un nivel algo más alto dentro de un régimen de flotación con intervenciones solamente en situaciones extremas.

Para Llach, el problema no afecta únicamente a los exportadores.

Su argumento es que una apreciación excesiva termina encareciendo la construcción, la gastronomía, el turismo y otros servicios locales. Si producir, construir o consumir en Argentina resulta relativamente caro, inevitablemente habrá menos actividad.

"Si es caro construir, comer afuera y viajar en Argentina, se va a construir, comer afuera y viajar menos. Rezo todos los días para estar equivocado", resumió.

Llach planteó algo cierto: estamos en medio de un boom exportador y, sin embargo, la economía crece poco. ¿Toda la culpa es del peronismo?

"Si es imposible una economía expansiva en medio de un boom exportador cuando no gobierna el PJ, sea año par o impar, sencillamente porque existe el PJ, entonces no hay mucha solución", dijo Llach, intentando sacarle la modorra intelectual al Gobierno y sus adláteres.

Battaglia: una depreciación gradual con bajo impacto inflacionario

Juan Battaglia profundizó esa misma línea, aunque incorporó un elemento técnico clave.

Según su análisis, el equilibrio fiscal, la escasez de pesos, la política monetaria prudente y la baja utilización de la capacidad instalada permitirían que una depreciación moderada del tipo de cambio tenga un pass through —el traslado a precios— considerablemente menor que en el pasado.

Su propuesta no es un salto cambiario, sino dejar que el dólar avance paulatinamente por encima de la inflación.

El objetivo sería recuperar competitividad para la construcción, la industria que compite con importaciones y parte del sector transable, favoreciendo además un crecimiento más homogéneo de la economía.

Telechea: ¿y si esta vez fuera distinto?

En su newsletter T+1, Martín Telechea desarrolla quizás el argumento más completo a favor de esa hipótesis.

Recuerda que históricamente Argentina nunca logró depreciar su tipo de cambio real sin terminar generando más inflación, caída del salario real y recesión.

Sin embargo, sostiene que el contexto actual presenta diferencias importantes.

La inflación mensual es mucho menor que la de años anteriores, el esquema cambiario es más flexible, la política monetaria sigue siendo contractiva y la actividad económica permanece relativamente estancada.

En ese escenario, el traslado de una suba del dólar a los precios podría ser significativamente menor que en experiencias anteriores.

Para Telechea, la verdadera prueba del programa económico será justamente esa: comprobar si la economía argentina finalmente puede convivir con un dólar algo más alto sin perder el proceso de desinflación.

El contraargumento: "Es buena idea…en otro país"

No todos comparten ese optimismo.

El economista Fernando Marull respondió al planteo de Battaglia con una frase que resume la principal objeción. "Es buena idea, pero en otro país", sentenció.

Su argumento apunta a la memoria inflacionaria de la economía argentina.

Después de décadas de crisis cambiarias, incluso movimientos relativamente pequeños del dólar suelen disparar expectativas, remarcaciones y cobertura de precios.

En otras palabras, el problema no sería solamente económico, sino también psicológico e institucional.

Desde el sector financiero, Nacho Abuchdid (Grupo IEB) salió con los tapones de punta contra los devaluadores: "Por eso la devaluación desde 1 a 1500 en el tramo 2001-2023 le hizo tanto bien a a la salud de la economía", dijo, con ironía, en X. "Lo único que sana la devaluación es la injusticia social. Ricos más ricos y pobres más pobres. Pedir devaluación es pedir pobreza. La evidencia sobra".

Una discusión que ya llegó al corazón del oficialismo económico

El dato político más relevante es que este debate ya no enfrenta únicamente al Gobierno con sus críticos tradicionales.

Comienza a desarrollarse dentro del propio universo de economistas que respaldan el rumbo general del programa de Javier Milei.

Todos coinciden en defender el equilibrio fiscal, el superávit financiero y la disciplina monetaria. Lo que empieza a dividirlos es otra pregunta: ¿la estabilidad ya permite convivir con un tipo de cambio más alto o la historia argentina sigue condenando cualquier depreciación a convertirse, tarde o temprano, en más inflación?

Si el Gobierno logra permitir una depreciación gradual sin reactivar la inflación, habrá resuelto uno de los dilemas más persistentes de la macroeconomía argentina. Si no lo consigue, el temor que resume Marull seguirá pesando sobre cualquier intento de dejar correr el dólar.

Ese será, probablemente, uno de los debates económicos más importantes de los próximos meses.

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