Temu y Shein en Argentina: el impacto del ultra fast fashion en la industria textil local

Las plataformas chinas ingresaron al país con precios bajos y escasa carga tributaria. Empresarios del sector advierten sobre asimetrías impositivas, pérdida de empleo y efectos ambientales del modelo de producción acelerada.

NEGOCIOS25/02/2026
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A mediados del 2025, las empresas chinas Temu y Shein ingresaron a la Argentina como una alternativa barata para la compra de productos, principalmente de ropa y accesorios. Con el paso de los meses se comenzó a ver cómo impacta en el país el ingreso de estas empresas. Desde la importación de ropa ultra fast fashion hasta la extensión de la mayoría de las cargas tributarias que sí poseen las empresas y negocios locales. 

Priscila Makari, directora ejecutiva de Fundación Pro Tejer, en conversación con El Auditor.info, observa esta marcada asimetría regulatoria: "Mientras que las plataformas comerciales de origen chino operan en Argentina prácticamente exentas de cargas tributarias, países como Estados Unidos y Francia comenzaron a implementar una batería de políticas públicas para regular a las plataformas y cobrarles impuestos".

El modelo de producción del ultra fast fashion genera grandes volúmenes de prendas que, según Makari, son "de baja calidad" y, encima, "generan un alto impacto a nivel ambiental". En este sentido, explica que el descarte rápido de esas prendas es altamente contaminante porque, en general, están compuestas por fibras sintéticas derivadas de la petroquímica (plásticos). A ello hay que sumarle que muchas veces "se producen en condiciones que generan una competencia desleal ya que cuentan con normas laborales y ambientales muy laxas y, a su vez, hasta con subsidios sobre el precio o sobre la logística".

A su vez, la directora ejecutiva de Fundación Pro Tejer advierte que en la industria textil siete de cada diez máquinas están paradas en la Argentina: "Estamos trabajando al 29% de nuestra capacidad, principalmente debido a la caída del consumo. Hoy en Argentina no se vende ni nacional ni importado porque la gente no cuenta con ingresos para consumir".

"El consumo de indumentaria cayó y eso impacta sobre la producción. Las empresas están achicándose para poder hacer frente a los costos fijos, algunas incluso rematando producción. No hay rentabilidad por lo que peligra la sostenibilidad de mediano plazo del sector y los efectos son ya visibles: cierre de empresas, reducción de turnos de producción y pérdida de empleo genuino en todo el territorio: ya se destruyeron 18 mil empleos y cerraron 500 empresas", agrega Makari.

Makari explica que el 50% del precio en mostrador de una prenda de marca corresponde a impuestos y que solo el 8% está vinculado al costo de fabricación de la prenda. Por eso dice que culpar a la industria nacional por los precios de la ropa es injusto: "Argentina cuenta con una estructura impositiva que genera desincentivos al agregado de valor. Los costos logísticos, por ejemplo, son muy altos: sale más caro traer un camión de Catamarca a Buenos Aires que un contenedor de China a Buenos Aires".

Francisco Ayala, diseñador y presidente de la Cámara Argentina de la Moda, también remarca la disparidad tributaria: "El primer impacto es económico porque son productos que entran sin ninguna carga impositiva y nosotros, los diseñadores, por lo general usamos telas importadas por las que pagamos impuestos muy elevados, porque en Argentina no hay una industria nacional de sedas".

"Estas importaciones también llegan a un país donde el año pasado el consumo cayó 7%. La gente está con el bolsillo muy golpeado y aunque sean cosas de menor calidad, que no tienen diseño, la gente se termina volcando a eso, es entendible", observa Ayala.

El presidente de la Cámara Argentina de la Moda expresa que la competencia es "muy despareja" porque, además de no pagar impuestos, estas prendas "provienen de mercados que fabrican en otra escala. Lo natural sería proteger lo propio y no poner en el mismo plano todo, porque se pierden muchas cosas valiosas de nuestra industria en el proceso".

En conversación con El Auditor.info, Francisco Ayala menciona que "en Argentina tenemos una tradición inmensa con la moda y el diseño. A pesar de ser uno de los países más caros de la región, somos un faro de la moda en Latinoamérica. Hacer una pieza única de manera artesanal hecha a medida sobre un cuerpo en nuestro país es accesible para cada persona en su circunstancia; el que pueda y quiera irá con un diseñador de renombre o con una modista o con alguien de su familia porque es un saber que tenemos en nuestra cultura. Estas cosas son privativas en otros países y en el nuestro son accesibles".

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