La inflación "arrancó con 0" antes de agosto, pero no en las góndolas: la mayorista bajó a 0,97% en febrero

El IPIM perforó el 1% mensual y le dio al Gobierno un respiro en un momento muy complejo. Caputo y Milei pueden mostrar un dato simbólico, aunque todavía lejos de trasladarse de lleno al bolsillo.
ECONOMIA18/03/2026

69b03e5100a77__420x280

La inflación finalmente "arrancó con 0" antes de agosto, como vienen prometiendo desde hace meses Luis Caputo y Javier Milei. Pero hubo letra chica: no fue la inflación minorista que sienten los consumidores en supermercados, alquileres o servicios, sino la inflación mayorista de febrero, que se ubicó por debajo de 1%.

En concreto, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) marcó 0,97% mensual, un registro que en la práctica redondea a 1%, pero que políticamente habilita al oficialismo a instalar una idea fuerte: la nominalidad de la economía sigue bajando y ya hay precios relevantes que empiezan con cero adelante.

Ese fue exactamente el tono que eligieron los funcionarios y economistas cercanos al Gobierno. El funcionario Felipe Núñez lo resumió así: "Siendo más precisos, la inflación mayorista mensual dio 0,979%. Así que la inflación arrancó con 0, antes de agosto. El Presidente nuevamente tuvo razón".

La frase no es casual. Durante meses, Milei y Caputo apostaron a un relato de desaceleración cada vez más visible, con la promesa de que en algún momento la inflación mensual iba a quebrar el piso psicológico del 1%. El dato de febrero les da una primera foto para exhibir. No es todavía el IPC (es decir, el de los consumidores), pero sí una señal potente para la narrativa oficial.

En un informe, LCG destacó que fue el segundo mes consecutivo de desaceleración y el nivel más bajo de los últimos nueve meses. "La variación interanual vuelve a ubicarse por debajo del 26% después de 3  meses, llegando a 25,6% en febrero", dijeron.

Qué explicó la baja de la inflación mayorista

El dato tuvo detrás una combinación bastante clara: menos presión de los bienes transables y una caída en los precios de importados. LCG remarcó que, en un mes de apreciación nominal del peso, los productos importados cayeron 2,7% mensual, restando presión sobre el índice general. A la vez, los productos manufacturados nacionales aumentaron apenas 0,9% mensual, con casos de deflación en rubros como vehículos automotores y maquinarias.

En paralelo, los productos primarios mantuvieron una suba más alta, de 2,6% mensual, aunque con movimientos heterogéneos según rubro.

Traducido: la estabilidad cambiaria y el freno en algunos bienes ayudaron a que el índice mayorista mostrara una desaceleración más marcada que la inflación que enfrenta el consumidor final que, recordemos, fue de 2,9% en el segundo mes del 2026.

El dato que entusiasma al oficialismo, pero no garantiza un IPC abajo de 1%

Ahí aparece la diferencia central. La inflación mayorista puede anticipar parte de la dinámica general, pero no se traslada de manera automática ni lineal al índice minorista.

Federico Domínguez, otro de los economistas que celebró el dato, sostuvo que "la inflación mayorista anticipa, en cierta medida, la general" y agregó que, cuando el IPC quede por debajo de 1% mensual, "los medios y la oposición van a tener que armar una muy buena operación para generar miedo e intentar hacer colapsar la demanda de dinero". Su lectura es que, más temprano que tarde, la combinación de ajuste fiscal, ancla fiscal y política monetaria restrictiva terminará por liquidar la inflación.

El punto, sin embargo, es que ese escenario todavía no llegó al índice minorista. De hecho, la inflación al consumidor viene mostrando bastante más resistencia. En febrero, el IPC fue de 2,9% y marzo se perfila otra vez en la zona del 3%, muy lejos todavía de ese "0 adelante" que festeja hoy el oficialismo en el frente mayorista.

LCG también advirtió que la inflación mayorista siguió corriendo por debajo de la minorista en bienes: 1% contra 2,3% en febrero, algo que ocurre desde hace cinco meses consecutivos. Para la consultora, eso podría estar reflejando una recomposición de márgenes del sector minorista, luego de la fuerte compresión que habían sufrido entre mayo y septiembre de 2025.

Ese punto es clave porque ayuda a entender por qué una desaceleración en la cadena mayorista no necesariamente se ve enseguida en las góndolas. Si los comercios todavía están reconstruyendo márgenes, el pass-through puede ser más lento o incompleto.

Caputo y Milei ya tienen un trofeo político

Más allá de esa cautela, el Gobierno consiguió algo que hasta hace no mucho parecía lejano: una estadística de inflación mensual con cero adelante. Aunque sea en la mayorista y no sea todavía la inflación que define el humor social.

En política económica, los símbolos importan. Y un 0,97% tiene un peso comunicacional enorme. Sobre todo para una administración que hizo de la baja de la inflación su principal -y única, por momentos- bandera y que necesita mostrar resultados concretos en medio de una economía todavía exigida, con consumo débil y precios minoristas que no terminan de perforar el piso del 2%.

Qué espera LCG para adelante

La consultora señaló que la estabilidad cambiaria seguirá quitando presión sobre los bienes transables y, por esa vía, sobre la inflación mayorista. Pero advirtió que los ajustes de tarifas, combustibles y la inercia todavía alta del segmento minorista seguirán poniendo un piso a la desaceleración. Para 2026, proyecta una inflación mayorista anual en torno al 30% medida a diciembre. 

Te puede interesar
Lo más visto