Otra vez los dos cucos del año (el petróleo y la IA) volvieron a provocar estragos en todos los mercados. Hubo caídas gruesas en algunas empresas tecnológicas, con bajas importantes en oro, plata y criptomonedas. Sorpresivamente, los bonos del Tesoro de EE.UU. volvieron a ser refugio, en tanto que los bonos franceses se hunden. A nivel local, los títulos públicos y privados perdieron valor y el riesgo subió al mayor nivel en un año.