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title: "La bomba de las deudas: Lacha Lazzari propone dolarizarlas y refinanciar a tasas de EE.UU."
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description: "La mora golpea a millones de argentinos. Gustavo Lacha Lazzari propone convertir deudas a dólares, extender plazos y refinanciar a tasas del Tesoro de EE.UU. más 4%."
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  - "deuda"
  - "Gustavo Lacha Lazzari"
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# La bomba de las deudas: Lacha Lazzari propone dolarizarlas y refinanciar a tasas de EE.UU.

![66d60198d2dcf__950x512](https://statics.eleconomista.com.ar/2024/09/crop/66d60198d2dcf__950x512.webp)

El **endeudamiento de las familias argentinas** se convirtió en uno de los grandes problemas económicos que dejó de estar debajo de la alfombra.

Millones de personas acumulan atrasos en préstamos, tarjetas de crédito, fintech y otros mecanismos de financiamiento. La mora creció con fuerza y, al mismo tiempo, las elevadas tasas de interés volvieron cada vez más difícil refinanciar las obligaciones existentes.

El debate escaló todavía más después de que el presidente **Javier Milei descartara una intervención estatal para asistir a las familias endeudadas** y planteara que se trata esencialmente de acuerdos entre privados. "¿Les pusieron una pistola en la cabeza para endeudarse?", preguntó el mandatario días atrás. El Economista contó aquí las declaraciones completas del Presidente.

Ahora, desde una mirada también liberal y sin proponer una alteración compulsiva de los contratos, el economista **Gustavo "Lacha" Lazzari** puso sobre la mesa una alternativa.

En la última edición de su newsletter *En Una Carilla*, Lazzari dedica buena parte de su análisis a una **"propuesta de desendeudamiento"** y parte de una definición contundente: **"Problema serio, después vemos de quien es la culpa. Pero el problema es serio."**

La diferencia no es menor. Lazzari sostiene que puede defenderse el respeto de los contratos y, al mismo tiempo, reconocer que la magnitud de la mora se convirtió en **un problema de política pública capaz de dejar fuera del sistema a millones de personas y empresas**.

## Lacha Lazzari pone el foco sobre la deuda: 20 millones de personas tienen créditos

El punto de partida del economista es la magnitud del fenómeno.

Según los datos que reproduce en su newsletter, en la Argentina existen **cerca de 20 millones de personas endeudadas y 5,3 millones presentan una mora superior a los 90 días**.

No se trata de un dato aislado. El Economista ya había advertido que 5,3 millones de argentinos registraban créditos impagos, en medio de una aceleración de la morosidad que atravesó bancos y entidades no financieras.

La cifra puede variar de acuerdo con el universo y el nivel de atraso considerados. Un informe posterior del Banco Provincia, por ejemplo, encontró más de 7 millones de personas con algún tipo de atraso en sus pagos.

Lazzari hace una cuenta adicional: si cada deudor moroso representara a una familia de tres integrantes, habría unos **15 millones de argentinos indirectamente condicionados por el problema financiero**.

Y lo plantea de una forma muy gráfica: son personas que, antes de pensar en consumir, tienen que pensar en cómo pagar lo que deben.

El economista también estima que **el 25% de los ingresos se destina actualmente al pago de cuotas de préstamos** y advierte que las estadísticas formales no capturan todo el fenómeno.

"Es de destacar que la estadística oficial del BCRA y los análisis derivados de ello refieren a créditos en blanco de personas y empresas con Bancos, fintech, tarjetas de crédito y empresas comerciales de electrodomésticos", escribió.

Y añadió que allí no aparece el endeudamiento con prestamistas informales.

Su conclusión es terminante: "El tema del endeudamiento y la mora es indudablemente un tema muy serio de política pública."

## ¿Por qué se endeudaron tanto las familias argentinas?

Una de las partes más interesantes del diagnóstico de Lazzari es que rechaza una explicación única.

La interpretación más financiera sostiene que muchas personas y empresas se endeudaron esperando que la inflación continuara siendo elevada y terminara licuando créditos tomados a tasas reales negativas.

Con la **desinflación**, esa dinámica cambió: si las tasas nominales no bajan en la misma proporción, el costo real de la deuda aumenta.

Pero Lazzari cuestiona que semejante fenómeno pueda explicarse exclusivamente por una apuesta especulativa. "Dudo que 20 millones de personas se hayan endeudado bajo este concepto".

Para el economista existen, en realidad, **cuatro grandes explicaciones** detrás del endeudamiento privado.

## Consumos postergados: la vuelta del crédito también generó deuda

La primera tiene que ver con lo que denomina **"consumos postergados"**.

Durante períodos de inflación muy elevada, los préstamos de largo plazo prácticamente desaparecen y muchos hogares postergan la reposición de electrodomésticos, vehículos y otros bienes durables.

Cuando reaparece el crédito, parte de esa demanda acumulada vuelve rápidamente al mercado.

El problema aparece cuando **las cuotas empiezan a competir contra otros gastos del hogar** y las tasas reales se vuelven cada vez más difíciles de afrontar.

## "Te comieron los fijos": tarifas, impuestos y menos plata disponible

El tercer argumento de Lazzari probablemente sea uno de los más reconocibles para hogares, comercios y pequeñas empresas.

Lo define con apenas cuatro palabras: "Te comieron los fijos".

El economista vincula parte del aumento del endeudamiento con la **recomposición de precios relativos** que acompañó el programa económico.

El ajuste de tarifas de electricidad, gas, transporte y otros servicios implicó que una proporción creciente del ingreso de familias y empresas pasara a utilizarse para afrontar gastos inevitables.

Es decir: aun cuando una persona mantenga su ingreso, **la cantidad de dinero disponible después de pagar los costos fijos puede ser mucho menor**.

Lazzari agrega otro componente: los impuestos incorporados dentro de las propias tarifas.

Según su análisis, esa combinación generó un "apriete de presupuestos privados" que muchos hogares y empresas terminaron compensando mediante deuda.

## La deuda como "puente" para atravesar una economía que no arranca

El cuarto factor es particularmente importante para las empresas.

Lazzari sostiene que, en un proceso de transformación económica, **todos los sectores no crecen al mismo tiempo ni a la misma velocidad**.

Mientras algunas actividades despegan, otras tienen ventas estancadas o incluso retroceden.

Esa heterogeneidad es visible en los últimos indicadores. Miguel Kiguel advirtió recientemente que "gran parte de la economía sigue sufriendo", mientras distintos sectores todavía enfrentan problemas de actividad, empleo y financiamiento.

Para una pyme que espera que la demanda se recupere, cerrar inmediatamente puede no ser la primera alternativa.

Entonces aparece el crédito.

Se toma deuda para pagar proveedores, salarios, impuestos, servicios y sostener la estructura durante algunos meses más.

Lazzari lo define como **endeudamiento "puente"**.

"La esperanza por seguir trabajando después del 'chubasco' lleva a las empresas a puentear la situación tomando deuda", señala.

El problema es evidente: **si el chubasco dura más de lo previsto, el puente financiero empieza a transformarse en una trampa**.

Y esa discusión es especialmente relevante en momentos en que el empleo privado registrado perdió 235.000 puestos desde noviembre de 2023, según un reciente informe analizado por El Economista.

## Tasas de hasta 200%: la refinanciación que empeoró el problema

Lazzari identifica, además, un momento particularmente complejo: **el segundo semestre de 2025**.

Según su análisis, la volatilidad cambiaria y el riesgo político alrededor del proceso electoral provocaron una suba de las tasas.

Y para quienes ya tenían dificultades financieras, la refinanciación se volvió extremadamente costosa. "Agentes económicos que debieron renegociar contratos en el seguindo semestre se encontraron con punitorios y tasas de refinanciación que llegaron al 200% anual".

El newsletter también señala el caso de quienes comenzaron pagando únicamente el mínimo de la tarjeta de crédito o recurrieron a las billeteras virtuales como último mecanismo de financiamiento.

De ahí surge uno de los puntos centrales de Lazzari.

El endeudamiento puede ser un contrato entre dos privados, pero eso —argumenta— no significa que las condiciones macroeconómicas y las decisiones públicas sean completamente ajenas a su origen.

"Es un tema entre privados pero… es indudable que hubo componente público en el origen del financiamiento y en las tasas del refinanciamiento", sentencia.

## La propuesta de Lacha Lazzari para salir del laberinto de las deudas

¿Qué hacer entonces?

Lazzari descarta explícitamente una salida que implique **romper contratos, imponer quitas obligatorias o transferir indiscriminadamente las deudas privadas al Estado**.

Su idea consiste en que el Gobierno **habilite un nuevo instrumento financiero**, cuya utilización sería voluntaria.

Deudores y acreedores tendrían que aceptar ingresar al esquema.

El corazón de la propuesta tiene cuatro pasos.

**Primero**, tomar el capital que la persona o empresa todavía debe en pesos y convertirlo a dólares al tipo de cambio vigente al momento de la renegociación.

**Segundo**, eliminar del nuevo capital los intereses impagos, punitorios y cargos de refinanciaciones anteriores.

**Tercero**, establecer un plazo de devolución acordado entre las partes pero **no inferior a 24 meses**.

Y **cuarto**, aplicar una tasa en dólares vinculada al costo internacional del dinero.

La formulación textual de Lazzari es: "La tasa de interés será en dólares no mayor a rendimiento de bonos del tesoro norteamericano más 4%. Es decir una tasa razonable para los balances de los bancos".

En otras palabras, el objetivo sería sustituir **deudas en pesos con tasas extremadamente elevadas y vencimientos cortos por obligaciones dolarizadas, de mayor plazo y con una tasa considerablemente más previsible**.

## Qué pasaría con los intereses y punitorios que ya se acumularon

Este es posiblemente el punto más innovador —y también el más discutible fiscalmente— de la propuesta.

Lazzari plantea que los intereses devengados que quedaron impagos **no sean cargados nuevamente sobre el deudor como capital**, pero tampoco pretende que simplemente desaparezcan.

Allí aparecería el Estado. "Los intereses devengados impagos se amortizarán en diez cuotas anuales como pago a cuenta del impuesto a las ganancia", explica.

De esa manera, el banco asumiría una quita o licuación respecto de la rentabilidad originalmente esperada, mientras que el Estado resignaría una porción de recaudación futura.

El economista admite expresamente esa consecuencia.

Pero argumenta que la comparación correcta no sería entre tener costo fiscal o no tenerlo, sino entre **asumir un costo limitado para mantener empresas y contribuyentes dentro de la economía formal o terminar perdiéndolos completamente**.

## Qué ganan los bancos con el plan

A primera vista, podría parecer extraño que una entidad financiera acepte voluntariamente resignar punitorios o refinanciar un crédito en mejores condiciones.

Lazzari sostiene que la alternativa puede ser todavía peor.

Una persona o empresa ahogada financieramente puede terminar dejando de pagar definitivamente. Y entonces aparecen la cobranza, los estudios jurídicos, los juicios y, finalmente, créditos prácticamente incobrables.

Su propuesta intenta convertir a esos deudores en **clientes nuevamente solventes**.

"Los bancos tendrán clientes más sólidos, acreencias más confiables y balances más consistentes", sostiene.

El punto conecta con una discusión que el propio sistema financiero ya empezó a abordar. Banco Nación lanzó una línea para unificar deudas a plazos de hasta diez años, mientras otras entidades vienen analizando distintas alternativas frente al deterioro de las carteras.

No es casualidad: casi 7 millones de argentinos ya habían quedado fuera del acceso normal al crédito hacia mitad de año por el deterioro de su situación financiera.

## El punto clave: nadie estaría obligado a aceptar

Lazzari insiste especialmente en una característica de su propuesta: **no sería compulsiva**.

El Estado únicamente crearía el instrumento y establecería el marco.

Después, banco y cliente deberían ponerse de acuerdo.

- "Lo que se propone es la 'habilitación de un instrumento'. No es compulsivo y sólo se activa si ambas partes (deudor y acreedor) acuerdan plazos, tasas, y cambio de moneda", sentencia Lacha.

El objetivo es evitar una crítica clásica frente a cualquier intervención en el mercado de crédito: **el riesgo moral**.

Si todos los deudores asumieran que en algún momento el Estado cancelará sus obligaciones, habría un incentivo evidente a endeudarse irresponsablemente.

La respuesta de Lazzari es que acá no habría condonación del capital.

El deudor seguiría pagando lo que tomó prestado y, además, pasaría a deberlo en moneda dura.

Lo que cambiaría serían **los plazos, las tasas y la montaña de intereses y punitorios acumulada durante el proceso de refinanciación**.

## "El capitalismo fue concebido en su origen para incluir no para excluir"

Detrás de los aspectos financieros aparece una definición política y económica más amplia.

Lazzari, lejos de presentar su propuesta como una impugnación al capitalismo, argumenta exactamente lo contrario.

Y completa: "El capitalismo no fue diseñado para que algunas empresas y personas queden marginados en la banquina".

Ese es, en definitiva, el dilema que comienza a aparecer detrás de la discusión sobre la mora.

La economía necesita crédito para crecer.

Pero **cuanto más aumenta la mora, más restrictivos se vuelven los bancos**. Y cuanto más restrictivo se vuelve el crédito, más difícil resulta para hogares y empresas financiar consumo e inversión.

El propio Kiguel advirtió recientemente que la elevada mora es uno de los motivos por los cuales las entidades están restringiendo nuevos préstamos, incluso cuando una reducción del costo del crédito podría ayudar a impulsar la actividad.

Así aparece un círculo difícil de romper: **la economía necesita financiamiento para recuperarse, pero una parte creciente de los potenciales tomadores de ese financiamiento ya quedó dañada por las deudas anteriores**.

## Lazzari también dejó una advertencia sobre la desregulación de Milei

El newsletter contiene además una segunda advertencia dirigida al rumbo económico.

Tras las dificultades legislativas que enfrentó la denominada ley de inviolabilidad de la propiedad privada —una iniciativa que debió sufrir modificaciones para conseguir avanzar en el Senado—, Lazzari señala que aparecieron dudas sobre la continuidad y profundidad de la agenda desreguladora.

Su postura es inequívoca: "Sugiero no abortar un proceso de desregulación histórico tan necesario y trascendente como el superávit fiscal y la estabilidad monetaria."

Para Lazzari, la desregulación no es un componente accesorio del programa económico sino una de las condiciones necesarias para mejorar la productividad y darle mayor margen de acción al sector privado.

Y lo resume con otra de las frases más fuertes del newsletter: "Buena parte de la decadencia argentina se explica por haber diseñado una 'economía del permiso' donde cada paso y cada idea requería el favor de un sello costoso y una prohibición absurda."

Su planteo, entonces, tiene dos caras que no necesariamente considera contradictorias: **profundizar la liberalización de la economía y, al mismo tiempo, encontrar un mecanismo de mercado que permita que millones de deudores no queden definitivamente afuera del sistema financiero**.

No propone que el Estado pague las deudas. Tampoco que obligue a los bancos a perdonarlas.

Propone crear una puerta para renegociarlas.

Y cierra su argumentación con una frase que funciona también como advertencia sobre la dimensión que alcanzó el problema: "El tema es serio y requiere al menos pensar alguna propuesta de solución. Cuando hay voluntad sobran los recursos cuando no hay voluntad sobran las excusas".

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